jueves 28 de agosto de 2008

Trampas

...no puede ser que no haya otra cosa, no puede ser que estemos tan cerca, tan del otro lado de la puerta…
“El Perseguidor” J. Cortázar



Si pudiera
retener la confianza
creyera
el color de una rosa
el orden de las cosas
la seguridad
el molde que encaja
la matemática perfecta
o imperfecta
de error certero
calculable
si lo que viera
diera crédito a mis ojos
la ropa planchada
el reloj girando sus agujas
el remendado agujero
las dudas que callo
si lograra
aceptar
con obediente humanidad
las veinticuatro horas del día
la insanía
del otro lado de la reja
me conformara
la escalera
de peldaños que bajan
lo correcto
el azar
atado
a la pata de la cama
aún más
el caos
predecible
el antibiótico a mano
el paraguas

Pero
siempre
ahí
ese perro
ladra
la gota
persistente
el instante aciago
la subversión agazapada
corroe
el sentido
falta
la piedra en el zapato
lo innombrable

aquello otro
para lo cual
no se ha creado

la palabra

miércoles 14 de mayo de 2008

La ausente

A Alejandra Pizarnik

porque hablás de canto, infancia, muerte, olvido
la soledad
el miedo amor
lo primitivo

cada palabra un puente

y te quedaste en la mitad
no te saltaste

vos
la separada
tan acá
lejos
la ausente

miércoles 30 de abril de 2008

Parentesco

tu voz
puede ser tibia
palabra
atroz

fabrico murallas de silencio
mudo refugio

amor
que en furia
no es

me sabes
no te conozco

Cosas importantes

el corazón tuerto elige el ojo con el que mira
tanta mezquindad da risa, o pena
se cree la octava maravilla
espía por la cerradura a escondidas
su suerte, por supuesto, es mala
solo consigue ver lo sordo
las palabras le huyen despavoridas
cree que el mundo no lo merece

el mundo, como un niño
anda ocupado en cosas importantes

Aprendizaje

Es falso lo correcto
las máscaras, las trampas
enquistadas por el tiempo

Sin espejos
cada lágrima abortada
renace cicatriz

Desvalido
el cuerpo sin amarras
empuña la emoción y te desviste

Si te atreves al largo camino
la auténtica belleza te mirará a los ojos

Tu verdad no es elegida
ni heredada
es la que buscas
la que a pesar tuyo
te nombra

Óyeme

Oyeme con los ojos
Ya que están tan distantes los oídos
Y de ausentes enojos
En ecos, de mi pluma mis gemidos;
Y ya que a ti no llega mi voz ruda,
Óyeme sordo, pues me quejo muda
Sor Juana Inés de la Cruz.


gritaré con los ojos
pediré sin sonido

descifra mi secreto de plagado silencio
camina el laberinto

lo profundo en mi, mudo, casi extinto

desbarata al bufón
que con risa falaz
me sobrevive



Mínimo universo

tus ojos se cierran
una mano baila
lenta
la danza de los gestos

tu voz en la inflexión sutil
perfecta

la diminuta araña
laboriosa
un niño que duerme
sueña

gota que cimbra en el cristal
caja de música
el mar
rumor fugaz
estrella

el tiempo en un reloj
en la lenta
imperceptible
caída de arena